La sociedad del aprendizaje , apunta hacia una sociedad autodidacta, que se forma a medida que avanza el proceso imparable de la innovación tecnológica.
Para lograr el autoaprendizaje y desarrollar actividades formativas altamente efectivas, se hace indispensable conocer las claves de la actividad formativa. Gestionar las relaciones con los participantes y transmitir conocimientos y habilidades, constituyen los dos objetivos fundamentales de un proceso formativo, en el que se transforman valores, actitudes y hábitos de conducta.
El conocimiento es el conjunto de informaciones, experiencias, valores, actitudes y capacidades de realización, que otorga sabiduría a las organizaciones y a los individuos. En términos de utilidad, el conocimiento es la materia prima que utilizan los gestores de organizaciones para obtener resultados a través de terceras personas; es, en suma, algo que se puede crear, difundir y medir.
La creatividad es la base de la innovación. Distinguimos tres elementos: el proceso creativo, la personalidad creadora y el producto creativo. Gestionar la creatividad con confianza es una garantía de crecimiento sostenido.
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